José Guadalupe Velázquez: esbozando un rescate. por Fernando Carrasco V.

Imagen proporcionada por el Mtro. Felipe Ramírez y Ramírez, y publicada en: Bolletino Ceciliano, 1-4, 1948, p. 175, en el artículo de Higino Anglés: El pontificio Instituto de Música Sacra de Roma y sus nuevas orientaciones según la mente de la Santa Sede.

 

José Guadalupe Velázquez: esbozando un rescate.

por Fernando Carrasco V.

La presencia de este músico-sacerdote en el panorama mexicano de fines del siglo XIX y principios del XX, no ha sido del todo estudiada. Si bien el Conservatorio de música de Querétaro ha sido bautizado con su nombre, poca o nula presencia tiene ahora su música en cualquier ámbito, tanto queretano como nacional.

Poco o casi nada sabemos de él a excepción del esbozo biográfico que realizó el Presbítero Ezequiel de la Isla en el folleto “Un artista”, publicado en Querétaro en 1921 y reproducido en la Revista Musical de México, tomo I, número 4, del 21 de febrero de 1942. El texto íntegro dice los siguiente:

EL PADRE J. GUADALUPE VELAZQUEZ

PRIMER DIRECTOR DE LA ESCUELA DE MÚSICA SAGRADA DE QUERETARO

(Celebrando un cincuentenario glorioso.)

“El P. José Guadalupe Velázquez nació en la Ceja, ranchería de la hacienda de Bravo, en la Parroquia de El Pueblito (Querétaro), el 12 de diciembre de 1856.

Estudió las primeras letras en la ciudad de Querétaro, en donde se establecieron sus padres desde 1861.

Después fue llevado al Colegio Apostólico de la Santa Cruz que gobernaba el M.R.P. Fray Miguel Zavala y emprendió allí, bajo la dirección del R.P. Rafael Guerra, el cultivo de la lengua latina.

En ese establecimiento estuvo a punto de abrazar la vida religiosa.

Del Convento de la Cruz pasó al Seminario Conciliar, habiéndose matriculado el 15 de enero de 1869.

Aprendió en ese colegio el latín, la filosofía y las teologías dogmática y moral, terminando sus estudios en 1878.

Al mismo tiempo que hacía la carrera eclesiástica, favorecido por su calidad de alumno externo, asistió a la academia de dibujo, demostrando gracia y habilidad.

En los primeros días de abril de 1878 el Ilmo. Y Rvmo. Sr. Dr. Ramón Camacho, que cortó los cabellos y visitió la sobrepelliz al escogido levita, le dió enseguida las cuatro órdenes menores, el subdiaconado al siguiente día, y el 21 del próximo diciembre, el diaconado.

En el propio año comenzó a desempeñar el cargo de Maestro de Cantores en el coro de la Catedral de Querétaro, que conservó hasta su partida para Europa.

El 12 de septiembre de 1886 fué ordenado sacerdote, celebrando su primera misa el 27 del mismo mes.

El celosísimo propagador del canto llano y defensor acérrimo de la genuina música religiosa, Ilmo. y Rvmo. Sr. Dr. D. Rafael S. Camacho, conociendo las envidiables disposiciones que el recién ordenado sacerdote poseía para el divino arte, lo envió a Europa dos años después, teniendo puesta la mira en que, adquiridos en las mejores escuelas del mundo, nuevos y sólidos conocimientos, fuera instrumento útil en la obra de restauración musical que deseaba. Con aquella largueza en que anduvo siempre extremado, diole cuantos subsidios demandaron el viaje y la permanencia fuera de la patria.

El 7 de abril de 1888, teniendo como compañero a D. Agustín González, partió a Europa, enviado por el Ilmo. y Rvmo. Sr. Dr. D. Rafael S. Camacho, celoso propagador del canto llano y defensor de la genuina música religiosa.

(En la aurora de la vida intelectual del P. Velázquez, hay que buscar las primeras manifestaciones de su vocación musical. Siguiendo entonces la natural inclinación que Dios le había dado y, secundando los deseos de su padre, comenzó los estudios rudimentarios de la flauta, dirigido por el Maestro Francisco Maya. Ya en el colegio, reveló muy pronto una afición y facilidad notables, como lo reconocieron sus contemporáneos en los ensayos de composición y ejecución de misterios y otras piezas religiosas que él gustaba hacer.

Allí conoció por el año de 1877, al Sr. D. Agustín González; en lo sucesivo, ambos fueron inseparables amigos, más que amigos, fueron hermanos.

Desde entonces, todos los días festivos, aprovechando la vacación de clases en el Seminario, reuníase en la casa solariega de la familia Velázquez, (calle Buenavista, número 3), una alegre compañía de jóvenes aficionados a la música: Juan Montes, tañía la guitarra, Luis González, tocaba el violín, y José Guadalupe Velázquez, la flauta).

Después de una estancia de cuatro meses en Roma, a contar del día 11 de mayo, empleados en aprender el idioma alemán, partieron él y D. Agustín González, para Ratisbona, donde permanecieron año y medio, haciendo estudios en la Escuela de Música Religiosa.

A fines de marzo de 1890, emprendieron el Padre Velázquez y D. Agustín González, el viaje de regreso. Visitaron París y Londres, Liverpool y Nueva York, llegando a Querétaro el 20 de mayo.

Al contar el Ilmo. Sr. Camacho con dos maestros preparados para su noble empresa por el Dr. Harbel, que había escuchado en el aula y en artísticas peregrinaciones las palabras luminosas de los Haller, Jácob, Mitterer; Wolter, Kormüller, Melluzzi, Mattoni y otros, fundó la Escuela de Música Sagrada, cuya dirección encomendó al P. Velázquez.

Tres años estuvo este gran músico al frente de dicha Escuela, hasta que en 1895, debido a la coronación de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, el abad de la Colegiata, Pbro. D. Antonio Plancarte y Labastida, deseando que en ella, las ceremonias litúrgicas revistieran el esplendor y severa majestad propios de la Casa de Dios, solicitó y obtuvo del Ilmo. Sr. Camacho, permiso para que el P. Velázquez, permaneciera en la capital, con el fin de difundir en ella la buena música religiosa.

Durante los veinte años que estuvo fuera de Querétaro, el P. Velázquez explicó varias clases en el Seminario Conciliar y en el Conservatorio Nacional de Música, dirigió los coros de San Gregorio y Santa Cecilia y fué maestro de Capilla en las iglesias de San Francisco, Santa Brígida y San Felipe.

El 17 de febrero de 1915, lo sorprendió la circular de uno de los generales constitucionalistas, en que se ordenaba a todos los sacerdotes católicos, presentarse inmediatamente en la Comandancia Militar, quedando, desde luego, detenido.

Doce días estuvo ahí y, al cabo de ellos, cuando los demás sacerdotes eran conducidos a Veracruz en calidad de desterrados, por gestiones de sus alumnos y otras personas ante el Cuerpo Diplomático, quedó a salvo.

Después refería con gracia que, al salir libre, uno de los jefes de la escolta dijo a otro: “Oye, ¿por qué dejan salir a ese fraile?” A lo que contestó el interrogado: “Dicen que es gloria nacional”.

Como consecuencia de los malos tratos en la prisión, sufrió una perturbación mental, que se prolongó ocho meses, durante los cuales se halló tres veces al borde del sepulcro.

Gracias a los solícitos y cariñosos cuidados de la señorita Elena Padilla, notable pianista, comenzó el P. Velázquez, a gozar poco a poco del uso de sus facultades intelectuales.

De nuevo en Querétaro, sin hallarse restablecido por completo, se dedicó por entero a enseñar a algunos eclesiásticos diocesanos suyos, juntamente con otros sacerdotes de diversas diócesis, cumpliendo los deseos del Ilmo. Sr. Dr. Francisco Banegas, sucesor del Ilmo. Sr. Camacho.

En este género de vida transcurrieron tranquilos y casi olvidados del mundo los últimos días de su existencia.

El 12 de enero de 1920, partió para México; sólo pensaba permanecer allá pocos días para atender su mala salud, pero…¡no debía volver más!…

Murió en la modesta casa número 16 de las calles de la Magnolia, el miércoles 18 de febrero, a las dos horas cuarenta y cinco minutos de la tarde, recibiendo sepultura su cuerpo en el Cementerio Español, lote f.

Ezequiel de la ISLA.

(Presbítero)

En esa misma publicación se agrega un retrato de Leopoldo Velarde y dos piezas corales.

J. G. Velazquez retrato de L. Velarde

nota

Aunque no he podido comprobar la fecha de nacimiento, todo parece indicar que es cierta. Por otra parte, en el Archivo General de la Nación, se hace referencia a Velázquez vinculado al Conservatorio entre los años 1902 a 1914. También ha sido mencionado como jurado en varios concursos, algunos de ellos ya referidos en entregas anteriores. Por otra parte en Bibliografía mexicana de musicología y musicografía, tomo 1, de Gabriel Saldívar, en la ficha 541, se menciona el “Discurso pronunciado el 18 de febrero de 1892 en la velada de inauguración de la Escuela de Música Sagrada, fundada en Querétaro por el Ilmo. Señor Doctor Don Rafael Sabás Camacho”, sería interesante conocer dicho discurso.

A fin de incrementar la iconografía de la época, podemos agregar los retratos de dos personas con una relación cercana a Velázquez, según nos refiere el esbozo citado, se trata de su “casi hermano” y compañero de estudios Agustín González y de su protectora, la pianista Elena Padilla.

La pianista Elena padilla

Elena Padilla, retrato tomado de: El tiempo ilustrado, 2 de agosto de 1891, p. 6.

Don Agustín González.

Misma fuente que el retrato de Velázquez al principio del artículo.

Ratisbona

Vista aérea de la Hochschule für katholische Kirchenmusik und Musikpädagogik Regensburg disponible en: http://www.diereferenz.de/kirchenmusik-mit-dynacord.

En la biblioteca de la Escuela Nacional de Música existía un ejemplar manuscrito de una pequeña pieza coral llamada Pincelada, que todo parece indicar, es de la autoría de nuestro compositor, aunque no de puño y letra, sino el trabajo posterior de un dibujante, desgraciadamente en la actualidad no la he podido ubicar de nuevo, afortunadamente una fotocopia -en mi poder-, se encuentra a disposición del interesado. También las piezas referidas en el artículo: un Ave María y un Ave Maris Stella, fechadas en 1916, son lo que podríamos llamar el botón de muestra de la obra de Velázquez. He transcrito las tres, he corregido algunos errores de texto y de escritura deseando que estas piezas tengan alguna difusión. Cada una de ellas presenta un estado de ánimo diferente, el trabajo coral es de muy buena factura, denotando un amplio conocimiento de la voz, el ámbito y las posibilidades de cada cuerda, no en vano era su especialidad en el Conservatorio.

Las tres se pueden descargar, en versión pdf,  en los siguientes enlaces:

J. G. Velázquez – Ave Maris Stella

J. G. Velázquez – Pincelada

J. G. Velázquez – Ave María

En el inventario  del archivo de la Basílica de Guadalupe, elaborado por Lidia Guerberof y disponible en la página electrónica: http://www.virgendeguadalupe.org.mx/academicos/ar_musical.htm, podemos encontrar el siguiente listado de obras:

CAJA V 5 VELÁZQUEZ, Pbro. José Guadalupe 1533 – A la Estrella 1534 – Ave María 1535 – Cánticos Guadalupanos (5 obras) 1536 – Cánticos Guadalupanos para concierto (4 obras) 1537 – [Cantos] (5 obras) 1538 – In Festo B.M.V. de Guadalupe 1539 – Inmaculada Virgen y Venid presurosos 1540 – Invitatorio y VIII Responsorios de los Maitines de Ntra. Sra. de Guadalupe 1541 – Misa en honor de San Felipe de Jesús 1542 – Motetes (5 obras)

Este tímido esbozo tiene como única pretensión ofrecer algunas fuentes y datos útiles para una futura investigación, por lo pronto he aquí material para cualquier coro interesado en incrementar su repertorio.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s