Redescubriendo a Eduardo Gabrielli. por Fernando Carrasco V.

Gabrielli

Retrato de Eduardo Gabrielli
El Arte, revista musical de septiembre de 1912 

 

Redescubriendo a

Eduardo Gabrielli.

por Fernando Carrasco V.

Tomando como punto de partida cierta información aparecida en: “El maestro Don Eduardo Gabrielli”; en El Arte, revista musical de septiembre de 1912, p.257-259, es que me di a la tarea de atar algunos cabos para encontrar más información sobre este autor.

Por supuesto en el multicitado “diccionario” cuyo autor ya no quiero mencionar y que sigue siendo una fuente inagotable de errores, aparecen una serie de datos equivocados que espero sean aclarados en este pequeño artículo, y que además, comience a generarse un interés en este personaje cuyo nombre apareció por más de cuatro décadas en nuestra vida musical.

Indagando un poco más a fondo, el artículo en cuestión fue tomado –no sin ciertos estratégicos cortes-, por uno publicado en El diario, periódico nacional independiente, del 24 de julio de 1912, en la p. 8 y firmado por: MARCIAS (desconozco si un seudónimo mal escrito o efectivamente un apellido de la época). Reproduzco a continuación una transcripción íntegra del mismo:

CRONICAS MUSICALES. Un artista notable: El maestro D. Eduardo Gabrielli Especial para EL DIARIO. El erudito maestro e inspirado compositor don Eduardo Gabrielli, artista de abolengo y heredero de las tradiciones y el amor al arte de una progenie cuyas obras magistrales dieron honor y gloria á la escuela musical italiana, consagró su juventud al estudio profundo de la Composición bajo la hábil dirección de Gaetano Capocci, el eminente maestro de capilla de la Basílica de San Juan de Letrán, de Roma, y de otros profesores no menos ilustres.

Una vez terminados sus estudios, el artista italiano se dedicó con especialidad a la música instrumental de cámara, revelando desde sus primeras composiciones un dominio completo de todas las dificultades técnicas y didácticas, y notables facultades y aptitudes puestas al servicio de una inspiración elevada. Hasta la fecha  son ya más de cuarenta las obras por él escritas, de las cuales, por el momento, recordamos las siguientes: ocho Cuartetos, dos Quintetos y un Nonnetto, para instrumentos de arco; dos Tríos para violín, cello y piano; dos Quintetos para arcos y piano; una sonata para violoncello y piano; un Settimino, bellísimo y de gran originalidad, para instrumentos de aliento; el soberbio e inspiradísimo Cuarteto para violín, cello, flauta y piano; un libro de Fugas, trabajo contrapuntístico notable desde el punto de vista didáctico, para piano; una bellísima Sonata para piano; una Sinfonía para orquesta, órgano y dos pianos; una gran Sonata sinfónica; y una multitud de piezas y de obras, de pequeñas proporciones, de música religiosa y para piano á dos y á cuatro manos, entre las cuales recordamos: la admirable Marcha Morisca, que tantas veces fué ejecutada por la orquesta del Conservatorio bajo la hábil batuta del Maestro don José Rivas, obteniendo siempre éxitos ruidosos; la Serenata Morisca, para violín, cello, harmonium y piano; el Divertimento español, especie de rapsodia llena de color local y de encanto; la Suite (Preludio, Andante pastoril y Fuga) para dos harmoniums; la deliciosa joyita musical “Fior di neve”; el colosal Gradual para voces solas que hace años se cantó juntamente con los diversos números de la misa “Papa Marcello”, del genial Palestrina en la consagración de la parroquia de Tacubaya, y que produjera hondísima impresión en el auditorio, etc., etc. El maestro Gabrielli es también autor de un Manual de Armonía, obra didáctica de primer orden, llena de claridad y de sencillez y nutrida de sana doctrina, que debería figurar entre las obras de texto del Conservatorio de Música, pues, sin duda alguna, transformaría en pedagógica, fácil y atractiva la enseñanza anticuada, fastidiosa, indigesta y descorazonadora que se imparte en ese plantel.

Las obras grandes de música clásica del maestro Gabrielli permanecen aún en la forma manuscrita no han sido publicadas; pero son conocidas y admiradas por nuestros maestros y por un gran número de dilettanti, de las obras pequeñas muy pocas han visto la luz pública debido á la manera de proceder de ciertas casas editoriales que consideran el valor de toda producción del espíritu muy por debajo de un plato de lentejas. Muy conveniente sería que el señor Ministro de Bellas Artes impartiera á maestro tan eminente la justificada protección á que es acreedor por sus incansables trabajos en pro del progreso artístico de México, y lo subvencionara ampliamente y en la cantidad necesaria para la publicación de sus obras.

El mérito especial de la música del maestro Gabrielli estriba sobre todo en el encanto y grandiosidad de la melodía: netamente italiana, llena de ternura y de poesía, con sus arranques dramáticos elevadísimos, siempre conmovedora, amplia y redonda; las frases musicales son completas, intensas, perfectamente equilibradas y desarrolladas, conservando siempre la forma clásica pura tan lógica y tan racional que tanto encanto y belleza dan al estilo del maestro –estilo tan propio y peculiar que ninguna semejanza tiene con el de ninguno de los compositores antiguos ni modernos. Siendo el maestro Gabrielli un profundo conocedor y habilísimo aplicador de los preceptos técnicos: el Arte no tiene secretos para él jamás tiene necesidad, como tan á menudo sucede á los escritores superficiales carentes de inspiración y más faltos aún de ciencia, de recurrir á extravagancias ni á imitaciones serviles. Es un preceptista en toda la extensión de la palabra: su armonización poco común, elegante y noble, atrevida y llena de novedad, está siempre ajustada á los cánones ó basada en los ejemplos de los genios de la Música; las formas cadenciales que emplea, todas, en sus múltiples variedades, poseen una característica muy peculiar que las hace ser siempre originales y llenas de extraordinario atractivo.

Hombre culto y de erudición poco común, el maestro Gabrielli acaba de escribir, para su compañero el meritísimo maestro mexicano don Rafael J. Tello, el libreto de la ópera “Por la Corona”, de la cual nos han hecho grandes elogios personas competentes. Contando con la benevolencia del interesado; vamos á cometer una indiscreción que, en vista del buen fin que perseguimos, no dudamos nos sea perdonada: el maestro Gabrielli está dando ya los últimos toques á una gran ópera en cuatro actos sobre algún asunto de nuestra prehistoria. No podemos, por ahora, revelar el título de la nueva obra; sólo diremos que el músico es también el autor del libreto, y que éste es enteramente original. Cuando, en la casa de uno de nuestros más grandes escritores y poetas, tuvimos el gusto de asistir á la lectura de ese libreto, fuimos sorprendidos agradablemente por la originalidad del argumento, por el movimiento de la acción, por la teatralidad del asunto, y por el natural y lógico desarrollo de las pasiones en los actores del drama que llegan á adquirir gran intensidad dramática. La forma literaria es libre, pero ajustada siempre a los á los preceptos; estando escrito el drama en fragmentos de pies muy diversos, más bien que como versos de metro libre, deben ser considerados como una prosa ritmada llena de sobriedad, de enrgía y de vigor, muy propia en un drama lírico. La música es netamente italiana, es decir: muy melódica, de formas grandiosas y con grandes arranques; en una palabra: es una música de drama lírico, muy inspirada, perfectamente teatral, empleando en ella todos los recursos de la polifonía moderna y la riqueza de timbres de la gran instrumentación. Siendo heroico el argumento, hay en la ópera trozos de conjunto, un gran concertante y un monólogo soberbio –todos muy bellos. Sabiendo que próximamente, en la casa de uno de nuestros más conocidos dilettanti, dará el autor una audición especial á algunos privilegiados, procuraremos ser admitidos á ese cenáculo artístico con el objeto de hacer á nuestros lectores una crónica sobre la nueva ópera.

El maestro Gabrielli es sin duda alguna –no nos ciega el afecto que le profesamos: ahí están sus obras para atestiguarlo- el más erudito é inspirado de todos los compositores que tenemos en el país. Hace ya más de treinta años que el maestro vive entre nosotros, y no solamente tiene establecido su hogar bajo nuestro incomparable cielo, sino que amando sinceramente á México, no ha titubeado en derramar su sangre en defensa del país que considera como su segunda patria. Es Teniente efectivo en nuestro glorioso Ejército, hizo en las filas toda su carrera militar y posee la honrosa condecoración que lleno de orgullo ostenta en su pecho por los servicios prestados en la campaña de Yucatán; al terminar ésta, precisamente cuando por su intachable hoja de servicios y por su comportamiento en la campaña estaba propuesto para el ascenso á Capitán segundo, el maestro Gabrielli tuvo que pedir su licencia ilimitada por estar atacado gravemente del paludismo que contrajo en la península, dolencia de la cual sólo pudo reponerse después de dos largos años de continuos cuidados.

Ya es tiempo de que el señor Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, que tanto se preocupa por el adelanto artístico del país, utilice –dando una lección á los desdenes é intrigas del viejo régimen, lección que será aplaudida calurosamente por las clases cultas- los profundos conocimientos del maestro Gabrielli, en bien de la enseñanza musical, colocando al MAESTRO en el alto puesto que tanto se merece, para que, al fin, exista real y positivamente una cátedra de la cual puedan salir á dar nombre á la Patria verdaderos compositores. Estamos convencidos de que, como profesor de Armonía, Composición é Instrumentación, el maestro Gabrielli no tiene rival alguno que pueda comparársele en toda la República. También ya es tiempo de nuestro Conservatorio Nacional de Música, que tanto dinero ha costado y cuesta inútilmente á la Nación, tenga un profesorado verdaderamente apto, eliminando del plantel a “pseudogenios” que en materia de saber, están en pañales, que nada aceptable han producido ni producirán nunca, y, lo que es peor y más grave, que no saben enseñar y sólo deben el puesto á las intrigas de la sociedad de alabanzas mutuas á la cual todos pertenecen.

MARCIAS.

“Marcias” señala que Gabrielli estudió con Gaetano Capocci, compositor y organista nacido en Roma en 1811 y fallecido en la misma ciudad en 1898. Capocci estudió en la Academia de Santa Cecilia y se dedicó fundamentalmente a la música religiosa siendo maestro de capilla de la basílica de San Juan de Letrán en Roma. Su alumno más famoso fue el celebérrimo cantante castrato Alessandro Moreschi.

Volviendo al artículo inicial, se menciona que hace “más de treinta años radica entre nosotros”, si el texto fue publicado en 1912,  al restar 30 años nos queda una fecha cercana a 1882. Jesús Romero en sus Efemérides (pp.132-133), menciona que en 1896 tenía doce años avecindado en nuestro país, lo que arroja una fecha cercana a 1884

Antecedentes.

En la pagina familysearch se encuentra la mención de un Eduardo Gabrielli cruzando la frontera desde México, vía El paso, Texas, el 19 de noviembre de 1919, en dicho documento se menciona que la persona nació en Roma, cerca de 1856. (https://familysearch.org/pal:/MM9.1.1/XGQT-W2W) con acceso el 3 de diciembre de 2013.

Este quizá sería un dato relevante para tratar de localizar alguna referencia sobre su nacimiento. “Marcias” lo menciona descendiente de artistas de abolengo, quizá se refiera a Giovanni Gabrieli, el músico veneciano, pero tal vez sea una mera exageración de nuestro biógrafo y además el apellido del genio “policoral” está escrito con sólo una “l”.

En 1876 se menciona a un Edoardo Gabrielli como intérprete (¿quizá al cello?) en una presentación en italiano de El Mesias de Haendel en Roma, dirigida por Domenico Mustafá, y que podría ser factible que se tratara de nuestro autor.

http://opac.sbn.it/opacsbn/opaclib?db=solr_iccu&nentries=1&resultForward=opac%2Ficcu%2Ffull.jsp&searchForm=opac%2Ficcu%2Ferror.jsp&do_cmd=search_show_cmd&saveparams=false&rpnlabel=+Nomi+%3D+IT%5CICCU%5CMUSV%5C028216+&rpnquery=%2540attrset%2Bbib-1%2B%2B%2540attr%2B1%253D5032%2B%2540attr%2B4%253D1%2B%2522IT%255C%255CICCU%255C%255CMUSV%255C%255C028216%2522&&fname=none&from=2

Por otra parte, existe un Album per pianoforte editado por Francesco Lucca en Milán y dedicado a la señorita Enrichetta Thomson y que ha sido datado circa de 1878 que es la fecha del depósito. He solicitado copias del ejemplar que se encuentra en la Biblioteca del Conservatorio de Milán y después de dos meses de espera, he tenido acceso al mismo. Se trata de siete piezas para piano de mediana dificultad, todas ellas con un epígrafe. A continuación ofrezco un cuadro con la información:

Cuadro Gabrielli

Por el lenguaje musical, y las fechas, podemos casi asegurar que este álbum es de nuestro autor. La petición del material se puede hacer en la siguiente dirección: http://codex2.cineca.it/

Gabrielli en México. La Orquesta Típica de Curti.

En 1885 encontramos una referencia a Eduardo Gabrielli en México, se le menciona como chelista en la recién formada Orquesta Típica de México dirigida por Carlos Curti, la lista completa de músicos según El siglo diez y nueve del 21 de septiembre de 1885, p. 2 es:

Carlos Curti, director

Juan Curti, arpista

Antonio Figueroa, violín

Enrique Palacios, violín

Ventura Herrera, violista

Rafael Galindo, violonchelo

Eduardo Gabrielli, violonchelo

Anastacio Meneses, flautista

Andrés D. de la Vega, bandolinista

Mariano Pagani, bandolonista

Pedro Zariñana, bandolonista

Apolonio Domínguez, bandolonista

Mariano Solís, bandolonista

Vidal Ordaz, bandolonista

José Borbolla, bandolonista

Encarnación García, salterista

Mariano Aburto, salterista

Pedro Ávila, bajo de cuerda

Pantaléon Dávila, bajo de cuerda.

Dicha orquesta fue creada a instancias de Carlos Curti (1859-1926), otro personaje italiano sobre quién Jean Dickson ofrece valiosa información en su artículo “Carlos Curti: ¿compositor, director, rey del xilófono, camaleón? ¿Quién fue Carlos Curti?” en Heterofonía, enero-junio del 2009, N° 140, pp. 61-75.

Curti radicó algunas temporadas en México y es muy probable que Gabrielli fuera contratado por su capacidad musical y quizá también por sus nexos italianos. Hasta ahora ignoro la relación o vínculo con Curti, lo que es un hecho, es que la Orquesta Típica Mexicana inició sus actividades en el año de 1884 según señala el Monitor Republicano en varios momentos:

En el del 20 de septiembre, en su p. 4, se anuncia el primer concierto en el Conservatorio Nacional de la Orquesta Típica Mexicana, ante la Comisión mexicana de Bellas Artes para la Exposición Universal de Nueva Orleans.

Otro anuncio, pero ahora del 25 de octubre, p. 4., señala un concierto con la Orquesta Típica Mexicana en el Gran Teatro Nacional el 26 de octubre, esto “…debido al gran éxito que alcanzó el 18 del corriente.”

Se menciona una presentación en los entreactos de Carmen de Bizet, en el Teatro Nacional, en el del 2 de noviembre de 1884 p. 4.

Como un gran paréntesis, vale la pena mencionar un hecho trágico de la orquesta. El viernes 21 de noviembre es asesinado accidentalmente en plena Avenida Juárez, Ismael Aburto, miembro de la agrupación de Curti. Pedro A. González (seguramente el Pedro Ávila de la lista citada anteriormente), describe en una carta los infortunados hechos, dicha carta fue publicada también en El monitor republicano del 2 de diciembre, 1884, p. 8.

Para el 3 de diciembre de 1884, se anuncia un concierto de despedida en el Teatro Arbeu (El monitor republicano, 2 de diciembre, 1884, p. 4)

El 11 de diciembre, presentación en el Teatro Principal de Veracruz, un cronista nos describe con detalle el ensamble de Curti y adelanta que pronto viajará a Nueva Orleans:

“Consta la orquesta de diez y nueve artistas, incluso el director, Sr. Cárlos Curti, y entre los instrumentistas que pulsaban notamos nueve bandolones, dos guitarras y un salterio. El traje es el de charro; pero de charro lujoso. Todos ostentaban calzoneras de paño negro, con anchísimas franjas de botonadura de plata, sombreros jaranos galoneados, y el jorongo terciado. El conjunto es de muy buen efecto… Estamos seguros de que la Orquesta Típica será perfectamente acogida en Nueva Orleans y en las demás ciudades americanas que visite.” (Publicado originalmente en el Diario Comercial de Veracruz y reproducido en El monitor republicano del 11 de diciembre, 1884, p. 3.)

El 4 de enero se presentan en el Teatro Arbeu con dos funciones, una a las cuatro y otra a las ocho y media, ambas en beneficio de un Asilo de Mendigos (El monitor republicano, 4 de enero, 1885, p. 4).

En el artículo de Jean Dickson, antes citado , su autora nos proporciona parte de su itinerario. “El 2 de marzo de 1885, la Orquesta tocó frente a una entusiasta multitud durante la feria de comercio mundial en Nueva Orleans.” (p. 64).

El 20 de junio de 1885, The New York Times, publica un pequeño artículo sobre la orquesta que se presentó invitada al Star Theatre, en él habla sobre la vestimenta y las buenas ejecuciones de algunas piezas del programa. Sobre el número refiere que son 18 músicos (2 violines, 2 cellos, una flauta, un arpa, dos salterios, tres guitarras y siete bandolones), destaca los nombres de Figueroa al violín y García al salterio. Es curioso que no se mencione a Carlos Curti, pero si señala que en dicha orquesta están presentes miembros de la Spanish Estudiantina (por supuesto se refieren a los hermanos Curti). Sobre este concierto del 20 de junio, El monitor republicano del 31 de julio, p. 1, ofrece más información, sin embargo difiere en la dotación pues señala que la Orquesta está integrada por: 7 bandolones, una guitarra, dos guitarrones, dos salterios, un violín, una viola, dos violoncellos, una arpa y una flauta (18 músicos en total). También habla de un “solo” de bandolón del sr. Zariñana y de los ya referidos de Figueroa y Ortiz. En agosto se presentaron en Las Vegas, Nuevo México (Dickson, p. 67).

En enero de 1886 se hace mención en La voz de México que “La orquesta típica ha salido de esta capital con el objeto de visitar la Habana y las Américas del Sur. El Sr. Curti, que la dirije, ha pedido permiso para dejar desempeñando su clase de arpa en el Conservatorio á la señorita doña Isabel Obregón”, seguramente aquí hay una confusión sobre cuál de los hermanos Curti daba clase de arpa, tengo entendido que era Juan (Giovanni). Para confirmar esto, hay que ver la ficha del Archivo General de la Nación: Instituciones Gubernamentales: época moderna y contemporánea/ Administración Pública Federal S. XIX/ Instrucción Pública y Bellas Artes/ Instrucción Pública y Bellas Artes. (125)/ Caja 60/Título: Expediente 32,Fecha(s): 1886 que señala: “Distrito Federal, Conservatorio Nacional de Música y Declamación. Licencia a Juan Curti y nombramiento como profesor interino de arpa a Isabel Obregón.”

El 26 de enero de 1886 es anunciada una presentación de la Orquesta Típica en la Grand Opera House de Los Angeles, California, ahora con una compañía de bailarines y se menciona un número de 25 integrantes.(Los Angeles Daily Herald, enero 22 de 1886, p. 5).

Ignoro si en todas estas presentaciones estuvo Eduardo Gabrielli, pero lo más seguro es que sí, e incluso me aventuro a establecer la hipótesis de ubicarlo en una fotografía que ilustra el artículo de Jean Dickson citado anteriormente. Ubicación: fila de en medio, quinta persona de izquierda a derecha.

Tomado de: “Carlos Curti: ¿compositor, director, rey del xilófono, camaleón? ¿Quién fue Carlos Curti?” en Heterofonía, enero-junio del 2009, N° 140,

Tomado de: “Carlos Curti: ¿compositor, director, rey del xilófono, camaleón? ¿Quién fue Carlos Curti?” en Heterofonía, enero-junio del 2009, N° 140,

Probablemente Gabrielli

Acercamiento al personaje.

Director de la Banda del 19° Batallón de Querétaro.

En el extenso artículo de “Marcias” citado al principio, se le menciona Teniente del ejército. Seguramente su carrera en la milicia mexicana comenzó como director de una banda militar. En 1887 existen dos referencias a Gabrielli como director de la Banda del 19° Batallón establecida en Querétaro. La primera publicada en El partido liberal del 27 de septiembre de ese año, que en su p. 2, describe una serie de festividades en honor de Porfirio Díaz acontecidas el 14 de septiembre en esa ciudad. En el extenso programa hay varias participaciones de Gabrielli como violoncellista, compositor y director de la banda. Transcribo lo publicado por el periódico:

“…Después ésta ocupó el escenario y dió principio la festividad, según el programa que sigue, el cual fué repartido en elegantes esquelas cromo-litográficas, hechas en la capital con exquisito gusto, y repartidas por la Comision respectiva á las señoras y caballeros al recibirlos en el vestíbulo del teatro.

  1. Gran marcha triunfal “Porfirio Díaz” compuesta y dedicada expresamente al Sr. Gral. Porfirio Díaz por su autor E. Gabrielli.
  2. Discurso por el Sr. Cárlos Ventimilla.
  3. “Trémolo,” ejecutado en el piano por el señor profesor Miguel Romillo.- G. Gostchalk.
  4. “Io T’ameró.” Romanza, cantada por la Sra. Guadalupe M. de Guzmán. A. Peralta.
  5. Discurso por el Sr. José María Romero.
  6. “Idilio” para piano, órgano, violín y violoncello, ejecutado por los Sres. Romillo, Betancourt, J. Aguilar y Gabrielli.- A. Durand.
  7. “Rayo de Oro.” Polka para piston, ejecutada por el Sr. Ignacio Santa Ana, con acompañamiento de Banda militar.- H. Leinoltz.
  8. “Modi ah modi io non t’imploro.” Aria de la ópera Lucrecia Borgia, cantada por la Sra. Paz G. Llata de Guevara.- C. Donizetti.
  9. “Cadena de rosas.” Wals, ejecutado en el piano á cuatro manos por los Sres. Gabrielli y Betancourt.- E. Gabrielli.
  10. Romanza en la ópera “Mignon” cantada por la Sra. G. M. de Guzmán.- A. Thomas.
  11. “Allegro” de la sonata en “La Menor” para violoncello y piano, ejecutada por los Sres. Romillo y Gabrielli.- E. Gabrielli
  12. “Potpurri” de la ópera Ruy-Blas, ejecutado por la banda miliar.- E. Gabrielli
  13. Duo en la ópera Trovador, cantado por la Sra. G. M. de Guzmán y el Sr. Carlos Ventimilla.- G. Verdi.
  14. “Souviens-toi.” Wals, ejecutado por la banda miliar.- E. Waldteufel.

Nota-Ocuparán el piano de acompañamiento los Sres. Romillo y Betancourt.

Director de orquesta, Sr. Ruperto Betancourt.

Director de la banda, Sr. Eduardo Gabrielli.”

La siguiente cita de ese año es de La convención radical del 16 de octubre de 1887, p. 2.

“LA PARTIDA.-EL VIAJE. En la mañana del sábado, los Sres. Generales Hinojosa y Carrillo, con parte de su Estado Mayor, y con el Sr. Coronel Bandera, ocuparon un carro especial del tren ordinario, puesto á disposición del señor Ministro de la Guerra por el caballeroso Mr. George Tibbals Jarvis, Superintendente local del Ferrocarril, en el tramo de México á Silao.

Llegamos sin otra novedad á San Juan del Rio, en cuya estación formó en batalla el brillante Cuerpo Rural que manda el Coronel Merás, batiendo marcha y haciendo los honores de ordenanza al Señor Ministro de Guerra y al señor Comandante militar.

En la histórica Querétaro, el Sr. Coronel D. Antonio de P. Guzmán, jefe del 19° Batallón de línea que guarnece aquella plaza, con la Plana Mayor y oficialidad del mismo, en traje de gala, pasó al tren á cumplimentar á los distinguidos viajeros.

El director de la banda del 19° Batallón, D. Eduardo Gabrielli, distinguido maestro compositor italiano, se incorporó al tren, por disposición del Sr. General Hinojosa, para acompañarnos á Celaya.”

Como vemos, Gabrielli inició una carrera como director de Bandas y lisonjero compositor del gobernante en turno.

Primer concurso.

1888 fue muy productivo para Gabrielli. En julio de ese año, la Comisión del Distrito Federal para la Exposición Universal de París anunció a los ganadores de un certamen para representar a México en dicha exposición; Gustavo Campa obtuvo el premio (ver  “Fuga de Gustavo E. Campa” en musicologiacasera de enero de 2013) y Eduardo Gabrielli una de las menciones por su Rapsodia Española para gran orquesta, el jurado estuvo integrado por: Julio Ituarte, Juan Hernández Acevedo (ver musicologiacasera de abril de 2013) y Miguel Ríos Toledano. De ello dan cuenta de diversa manera (El municipo libre, 13 de julio, p. 3; La patria, 15 de  julio, p. 3; El universal, 28 de julio, p. 5; y de nueva cuenta El municipo libre, 26 de julio, p. 3).

El 6 de septiembre de ese mismo año de 1888, El municipio libre anuncia en su p. 2, el programa para las celebraciones del 15 y 16 de septiembre de ese año, en él figura Gabrielli como compositor de dos números, Oaxaca, gran marcha dedicada al presidente Porfirio Díaz y la ya estrenada Marcha Triunfal dedicada también a Díaz. Gabrielli dirigió una banda de 140 profesores. Lo acompañaron alternando en la dirección de los 10 números: Manuel Cisneros, Miguel Ríos Toledano, Eduardo Gavira, E. Anzures, Juan F. Dávila, José María Salot, José María Aguilar y Francisco Moreno.

De 1890 a 1894. Subteniente, Teniente y Crítico.

En 1890 se menciona “al subteniente Eduardo Gabrielli” como suplente en un Consejo de Guerra al “soldado suelto” Juan Muñoz, en La patria del 4 de marzo, p. 3.

En 1891, dos notas aparecidas en El siglo diez y nueve; primero el 24 de enero en su p. 3 señala: “Eduardo Gabrieli, subteniente del 19° batallón, cubre vacante en el mismo cuerpo.”, en la del 12 de septiembre en su p. 3 señala: “El Teniente del 19° Batallón, Eduardo Gabrieli es baja en dicho Cuerpo, por haber solicitado receso.”

Entre 1892 y 1894, escribe algunas críticas musicales publicadas en El diario del hogar, con el seudónimo Violin 2°. En ellas sostiene algunos diferendos con Campa y Meneses.

En 1892, El diario del hogar en su edición del 5 de julio, p. 3, nos refiere sobre una nueva participación compositiva de Gabrielli, la nota dice así:

“Nueva obra.- El autor de “Manicomio de Cuerdos,” Sr. Eduardo Macedo, ha concluido el libreto de una leyenda fantástica cómico-líricodramatica, en tres actos y un prólogo titulada “La estatua de alabastro,” para cuya obra se pintarán siete decoraciones y se construirá un lujoso vestuario. El autor de la partitura es el maestro italiano Eduardo Gabrielli, que reside en el país.”.

En octubre de 1892, se presentaron en Cuernavaca una serie de festividades en honor de Cristóbal Colón. Se cantó un himno con letra del “… Sr. Lic. Robledo y la música del entendido profesor Eduardo Gabrielli.” (El tiempo, 22 de octubre, p. 2).

Otra faceta de Gabrielli se anuncia el 1894 en la que se le menciona como “maestro concertador y director de orquesta” de una Compañía italiana de ópera a presentarse en Morelia (El comercio de Morelia, 6 de abril de 1894, p. 4).

El 15 de diciembre de 1894 El diario del hogar, publica en su página 2, una extensa carta en la que Gabrielli hace públicos los resultados de un concurso convocado por Manuel Caballero en el que él junto con Gino Golisciani fungieron como jurados y cuyos premios decidieron otorgar a: Andrés Gaos Berea y a Benigno de la Torre, e incluso anexa una copia del dictamen. El señala que algunos “perdedores” reclamaron a Caballero el resultado y este optó por hacerlo “perdedizo”, por lo que Gabrielli y Golisciani decidieron hacer esto público cuidando así su reputación.

Compositor de bodas y “ojo del huracán”.

A principios de 1895 se interpretan dos obras de Gabrielli en sendas bodas, primero un Ave María a cargo del “inteligente Maestro Trillo” (El país, 22 de febrero de 1895, p. 2) y  una Sinfonía interpretada en la boda del Sr. Manuel Fernández del Castillo y la Srita. Amalia F. del C. y Baz, (El nacional del 30 de abril de 1895, p. 1). El autor del amplio artículo cuya firma es A.H. hace una amplia descripción de la obra.

El 27 de septiembre comienza una serie de artículos y cartas entre “Punto final” y Gabrielli que se convierten en una verdadera polémica. En primera instancia “Punto final”, destroza la instrumentación que hizo Gabrielli para la zarzuela de Chapí, Mujer y reina y le achaca a ello el fracaso de la misma. (El correo español, 27 de septiembre, p. 2.)

Gabrielli contesta el 1° de octubre en El diario del hogar, p. 2 y señala en su defensa, que la obra de Chapí no es digna de compararse a  las de Bach, Mozart o Wagner, además, ofrece que maestros especialistas revisen su instrumentación a fin de señalar si es distinta a la propuesta por el autor.

El 4 de octubre, en El correo español, p. 1, “Punto final” rebate los argumentos esgrimidos por Gabrielli y lo denosta burlándose de su estatura, pues en algún momento habla de: “enanidad” y posteriormente, de que al lado de Chapí, “…hay que verle con microscopio.” En ese mismo diario se exige que los hermanos Arcaraz, los promotores del espectáculo cuestionado, se deslinden de lo expresado por Gabrielli.

6 de octubre, El correo español, un personaje llamado “Francisco Pradiello” anuncia un concierto y lo comenta en tono burlón. Al referirse a una obra de Gabrielli: Rapsodia Española, la convierte en Rapsodia “la ignorancia” por los comentarios vertidos por el italiano.

10 de octubre, los Hermanos Arcaraz se deslindan de comentarios de Gabrielli sobre Chapí, y la música española, señalando que ellos hicieron el encargo y lo remuneraron debidamente, (El correo español, 10 de octubre de 1895, p. 1.)

 “Francisco Pradiello” destroza burlonamente la música de Gabrielli para la zarzuela “Zaragüeta” estrenada en el Teatro Arbeu. El correo español, 17 de octubre de 1895, p. 1

El 25 de octubre Gabrielli, señala que “Punto Final” es en verdad Pantaleón Arzóz (aunque escrito Arzos o Araoz), y ofrece tres dictámenes encargados por él a: Gino Golisciani, Melesio Morales y Carlos J. Meneses. Ellos señalan, palabras más, palabras menos,  de que está bien realizada. Con ello Gabrielli pone punto final a la polémica. El diario del Hogar, 25 de octubre, p. 2.

29 de octubre, se publica en El correo Español, p. 1, una carta de Pantaleón Arzóz exigiendo a Gabrielli, si es que habló de él en su artículo del Diario del hogar, que se lo confirme a fin de tomar las medidas pertinentes.

En toda esta polémica, que bien valdría la pena transcribir íntegramente en otro momento, se advierten problemas éticos y técnicos; declaraciones políticamente incorrectas y otras lindezas que, por lo menos, daban cierto “sabor” al ambiente musical de esa época.

A partir de noviembre de 1895 aparece en El diario del hogar, durante algún tiempo, un directorio artístico en el que se anuncia Eduardo Gabrielli como: “Maestro Director y Concertador de las Academias de Italia. Recibe órdenes por escrito en las oficinas de esta Agencia.”

El 3 de enero, nos refiere Jesús C. Romero en sus Efemérides (p. 25), “Inició Eduardo Gabrieli (sic) su actuación como director de conjuntos en México, al frente de la Orquesta del Teatro Circo Orrin, cuya temporada comenzaría al día siguiente, y en la que substituiría a su paisano Carlo Curti, quien se hallaba en Estados Unidos.”

Concierto con obras de cámara.

El 20 de marzo de 1896, se verifica un concierto exclusivamente con obras de Gabrielli en el Salón de la Calle de la Palma N° 5, en donde se encontraba ubicada la Editora de música H. Nagel y Sucesores, según anuncia el periódico La voz de México, de ese día en su p. 3. El programa estuvo integrado por: Cuarteto en do menor (Allegro, Andante, Minuetto allegretto y Allegro); la Sonata para violoncello y piano (Allegro appassionato, Andante, Scherzo allegro y Allegro) y finalmente por el Quinteto en sol mayor para 2 violines, 2 violas y violoncello, dedicado a Carlos Meneses (Allegro, Andante ma non troppo, Scherzo allegro y Finale allegro). Los intérpretes fueron:  Luis G. Saloma e Ignacio del Ángel (violines); Antonio Saloma y José Zárate (violas); Francisco Velázquez Uriarte (violoncello); y en la sonata: Wencesalo Villalpando (cello) y Alfredo Lenskin (piano).

La voz de México del 24 de junio de 1896, p. 3 anuncia la publicación de la partitura “Un Bautizo en Carnaval”.

Intento fallido de un Conservatorio libre.

Vicente Mañas, pianista español recién llegado a México, en abril y mayo de ese mismo año se da a la tarea de tratar de formar un Conservatorio Libre.  Compañeros de esta aventura fueron Eduardo Gabrielli y Pablo de Bengardi (ver musicologiacasera de octubre de 2013).

Alba Herrera advertía el rudo panorama existente en el Conservatorio en esta época, quizá uno de los detonadores fue el artículo firmado por Sans Gene en El Universal, el 25 de abril de 1896, p.5, titulado “El Conservatorio Libre.- Esperanza para el arte.” En él se refiere a sendos artículos publicados en El Tiempo  y El Correo Español que proponen la creación de un Conservatorio Libre, lo que al autor del artículo le parece excelente y señala:

“Ya es tiempo de que cese ese monopolio –costoso para el Estado y demasiado perjudicial   para el adelanto del Arte- que ha sido otorgado á la bella colección de nulidades artísticas que se han posesionado de la enseñanza musical y ha sentado sus reales en el ruidoso caserón de la Ex – Universidad.”

Llega a ser tan acre el artículo en cuestión que señala “El templo del arte está en poder de los mercenarios”,  y afirma que ésta nueva institución debería mantenerse al margen del gobierno y ser auspiciado por los “verdaderos amantes del arte”. Señala asimismo que nada le deben al Conservatorio Nacional  ni Campa, Villanueva o Castro.

Este artículo origina un verdadero debate, con una extensa respuesta por un “alumno del Conservatorio” quién firma como “sostenido” en el periódico El tiempo, 2 de mayo de 1896, p. 1  y que, después de desearle suerte a Sans Gene, le reta –usando en cursivas lo afirmado por él en su artículo original-:

“…nos tiene á su disposición en espera de los resultados de su proyectado plantel, que serán excelentes por no admitirse en él criaturas con biberón y ancianos sexagenarios, y sobre todo habrá profesores y no nulidades como asegura Sans Gene fiado en la esperanza que no lo abandona.”

Probablemente, estas críticas firmadas por Sans Gene fueron atribuidas en su momento directamente a Vicente Mañas, ahora sabemos que fueron totalmente escritas por Emilio Méndez Bancel, alumno  del pianista y compositor español. Ya de Bengardi, otro de los presuntos involucrados en este escándalo, había tratado de deslindarse de estos “ataques” al Conservatorio Nacional, en el mismo diario El tiempo, del 10 de mayo, p.1,  también en una carta abierta.

                “Una declaración necesaria.

Cuando acepte formar parte del Cuerpo de Enseñanza del Conservatorio Libre que va á fundarse no creía, nunca atraerme tanta maledicencia de parte de ciertos, llamados profesores, celosos y envidiosos. que es inútil nombrar aquí porque todo el mundo los conoce. Diriase en verdad, que esos individuos buscan en verdad todos los medios posibles para cansar la paciencia y disgustar á las personas que no son de la misma opinion que ellos, y que desean hacer algun bien á los desheredados de la fortuna.

Una vez por todas, debo declarar, que si he aceptado formar parte del futuro Conservatorio, es porque he creído y creó todavía poder ser útil á mi país adoptivo, tanto más, cuanto que ese Conservatorio será absolutamente gratuito y los profesores no percibirán retribución ninguna.

Repito, pues, que ni mis compañeros de arte, entre quienes se encuentran el compositor Ed. Gabrielli y el profesor V. Mañas, ni yo, tenemos absolutamente intención de hacer competencia al Conservatorio Nacional, como dicen los individuos arriba citados.”

Los intentos fracasan y es hasta 1917 que se funda un Conservatorio Libre, como lo señalaremos más adelante.

Actividades en 1901 y 1902.

En agosto se publica una carta de Gabrielli a Eduardo Gariel (músico mexicano con quién es frecuentemente confundido) en el que alaba el trabajo realizado por este último en la Escuela Normal de Saltillo. (El diario del hogar, 26 de agosto, 1896, p. 2)

Juan [Nepomuceno] Cordero dirige una carta al periódico El tiempo, publicada el 2 de septiembre de 1896, p.2, en la que señala que en presencia de él y Gabrielli, Pablo de Bengardi habla despectivamente del ABC escrito por Melesio Morales.

El diario del hogar del 7 de mayo de 1901, en su p. 3, menciona a Gabrielli como “Maestro director y concertador” de una compañía que se presentará en el Teatro de la Avenida Colón, en Guadalajara.

En ese miso año de 1901 encontramos a Gabrielli como director de la Banda del 7° Batallón, esto por la crónica aparecida en El popular, del 18 de noviembre de 1901, p. 2, sobre la llegada a Puebla de los delegados panamericanos. Pensamos que radicó en Puebla durante algún tiempo, pues dos meses antes se había anunciado en el mismo diario, el 14 de septiembre en la página 3, que Gabrielli había cambiado de domicilio, del Hotel Juárez, al N° 2 de la Calle de Ibarra.

El popular del 14 de octubre de 1902, en su p. 2, habla de un paso doble “coreado á voces”, compuesto por Gabrielli titulado “Los reservistas”, la ejecución corrió a cargo de la Banda de Artillería, y según refiere el diario “…fué tan del agrado del auditorio que fué tres veces repetida”.

Vínculo con Manuel M. Ponce.

Nos refiere Jesús C. Romero en sus  Efeméridespara el día  7 de enero de 1901, p. 31 lo siguiente en la relación entre el joven Manuel M. Ponce y sus maestros Vicente Mañas, y Eduardo Gabrielli:

Ingresó al Conservatorio Nacional, el aguascalentense Manuel M. Ponce, de 19 años de edad; en los exámenes anuales obtuvo las siguientes calificaciones: Solfeo, primero y segundo cursos, cátedras de Manuel Otea, 3 PB; Teoría de la Música, de Arturo Aguirre, 3 PB; Gráfica Musical, de Gabriel Unda, 3 PB. Concluido el año, regresó a Aguascalientes, Aguascalientes, dispuesto a no volver más al Conservatorio Nacional, porque ya sabía lo que le podían enseñar en los primeros años; y tanto Vicente Mañas como Eduardo Gabrieli, amigos suyos, le aconsejaron fuera mejor a Italia a estudiar. Mañas, español, y Gabrieli, italiano, hablaban despectivamente del Conservatorio Nacional porque no habían podido ingresar en él como catedráticos.

Es curioso no encontrar calificaciones de piano y es necesario aclarar que las clases con Gabrielli y Mañas tuvieron lugar fuera del Conservatorio. Por otra parte no sabemos qué tan cierto sea el último comentario de Romero sobre el cuestionamiento por despecho atribuido a Mañas y Gabrielli pero, lo que es un hecho, es la partida de Ponce a Europa en el año de 1904 con una carta de recomendación a Enrico Bossi quien por ser contemporáneo de Gabrielli, bien pudo ser su compañero de estudios o un conocido de nuestro personaje, antes de que partiera a México.

Jurado de Bandas.

Hasta 1908 vuelve a aparecer una referencia hemerográfica a Gabrielli, ahora con motivo de las Fiestas de Covadonga. En el gigantesco programa de eventos se menciona el célebre concurso de Bandas para el cual Eduardo Gabrielli, fue uno de los invitados a formar parte del jurado (El correo español, 4 de septiembre de 1908, p.2).

El tiempo del 8 de septiembre de 1908, p. 2, nos ofrece los pormenores del concurso referido anteriormente, a él concurrieron solamente las bandas de: Policía, Artillería y la de Rurales de Pachuca. La mecánica del concurso fue que cada banda interpretara una pieza obligatoria, una de libre elección y una más a primera vista. La obra elegida como obligatoria fue la “Polonesa de Concierto” de Chapí.  El jurado estuvo integrado por: Carlos J. Meneses (director del Conservatorio), como presidente; Julián Carrillo como secretario y: Eduardo Gabrielli, Jorge Romero Malpica y Benito Díaz como vocales. Suplentes: Nabor Vázquez y Eduardo Trucco. Y representantes de la Junta directiva: Pantaleón Arzóz y Rafael Gascón.

La banda triunfadora fue la de Policía que recibió una copa de plata, una medalla de oro, un diploma honorífico y mil pesos en numerario.

Para terminar este episodio, es interesante ver como confluyen nuevamente los participantes de la polémica de 1895: Gabrielli, Arzóz, la comunidad española y una obra de Chapí, pero ahora todo en un ambiente de plena armonía.

Al año siguiente, 1909,  nuevamente es convocado como jurado del mismo concurso. Repite además de nuestro personaje la figura de Carlos J. Meneses; intervienen además: José Viñas, Apolonio Arias, José Rivas, Pedro Valdés Fraga, José Rocabruna, Luis G. Jordá y Arturo Rocha. Nuevamente Arzóz y Gascón son los representes de la Junta directiva. La pieza a primera vista fue “una brillante composición de Gabrielli.” (El correo español, 6 de septiembre de 1909, p. 2.).

The Mexican Herald, del 12 de mayo de 1910, nos anuncia en una breve nota en inglés, que la Orquesta de la ciudad de Puebla de Gabrielli (¿se referirá a la Banda del 7° Batallón?) ha sido contratada por Enrique Rosas para dar una serie de conciertos en la ciudad de La Habana, en el Teatro Politeana.

Nuevo premio en concurso y Conservatorio Libre.

En marzo de 1911, logra el segundo lugar en el Concurso del Centenario con un Cuarteto de Cuerda. Sobre este concurso he escrito una ponencia (ver http://fecava40.wix.com/fernando-carrasco-#!investigador-2/c1rya).

Curiosamente en ese mismo año de 1911,  lo encontramos como “apuntador” junto con Enrique Mosqueda, de la Compañía de ópera italiana de Sigaldi y compañía en combinación con Gaspar de Alba. La presentación está anunciada el 23 de diciembre en el Teatro Colón (El Correo español, 19 de diciembre de 1911, p. 4.)

El 5 de febrero de 1912, se anuncia un concierto en el Teatro del Conservatorio para el día 26 de ese mes, con los alumnos de las clases de música de cámara y conjuntos instrumentales de aliento a cargo de los profesores Luis G. Saloma y Apolonio Farías respectivamente (podría más bien tratarse de Apolonio Arias). Las obras son: El Noneto para instrumentos de arco op. 32 (Allegro con fuoco. Adagio molto. Allegro con brío, intermezzo. Andante. Finale: Allegro non troppo.) Septimino  para instrumentos de aliento op. 16. Los intérpretes del último número serían: Agustín Oropeza, Aureliano Rojas, José López, Emigdio Farías, Adrián Matus, Daniel Córdova y Jesús Martínez (La Iberia, 8 de febrero de 1911, p.2).

En 1912 se publica el amplio artículo al que hicimos referencia al inicio de este escrito. Es nuevamente reproducido por El Arte, en el que se omiten las críticas al Conservatorio y se agrega alguna información adicional.

Es curioso que pese a que nunca dio clases en el Conservatorio, en 1913 es invitado a formar parte de un Comité para su restructuración. La nota completa de El Imparcial del 8 de marzo, p. 3, dice así:

“Reorganización del Conservatorio. La Secretaría de Instrucción Pública ha nombrado una comisión integrada por los ciudadanos Emilio Méndez Rangel [Bancel], como presidente, y Gustavo E. Campa, Carlos J. Meneses, Julián Carrillo y Eduardo Gabrielli, como vocales, para que formulen un proyecto de ley de reorganización del Conservatorio N. de Música, y de las diversas instituciones de la misma índole que actualmente existen, así como un reglamento interior que discipline dichas instituciones; en el concepto de que procurarán como principal objeto de esta reorganización, tanto la vulgarización musical como la alta cultura musical , y en la inteligencia de que para llegar á un pronto resultado celebrarán, cuando menos, tres sesiones semanarias en un local del Conservatorio.”

El 1° de mayo de 1917,  ya bajo la presidencia de Venustiano Carranza, se inaugura el Conservatorio Libre de Música y Declamación teniendo como director a Antonio Caso y mencionándose en la lista de profesores a: Rafael J. Tello, Juan B. Fuentes, Erasmo Castellanos Quinto,  José Pierson, Joaquín Beristáin y Eduardo Gabrielli, éste último el único sobreviviente de los promotores originales del proyecto de 1896, junto con Mañas (quien emigró a los Estados Unidos) y el fallecido de Bengardi. El Conservatorio Libre, ubicado en la calle de Iturbide 12,  tuvo una efímera existencia.

Primer Congreso de Música en 1927.

La última aparición de Gabrielli que he encontrado, es 10 años después, en el Primer Congreso Nacional de Música celebrado en la Ciudad de México y patrocinado por la Universidad Nacional y el periódico El Universal.

Dentro del congreso se insertaron varios concursos de: canto, piano, cuarteto de cuerda y de composición y músicas militares. Para estos últimos se abrieron varias secciones, siendo en todas ellas el presidente del jurado Eduardo Gabrielli.

En la primera compartió el papel de jurado calificador con: Pedro Valdés Fraga (secretario), Aurelio Barrios y Morales, Alberto Flachebba y Jesús M. Acuña (vocales), representantes de la Comisión permanente Estanislao Mejía y Daniel Castañeda. Este concurso tuvo como compositores premiados a José Rolón y Candelario Huízar.

En la segunda, Juan B. Fuentes (secretario) y Luis G. Saloma, Juan D. Tercero (vocales). Ganador Alfonso de Elías y menciones a José F. Vázquez y Rafael Adame.

En los de músicas militares, primera sección y segunda sección: Arturo Rocha (secretario) y Juan B. Fuentes, Rafael Ordóñez y Humberto Campos (vocales), compartieron con Gabrielli el jurado.

En un ejemplar publicado en 1928 titulado: Trabajos tecnicos del primer congreso nacional de musica y reseña de los concursos musicales, organizados por la comision permanente bajo el patrocinio de la universidad nacional y de el universal, se ofrecen retratos de los participantes y una breve crónica de este congreso, ahí podemos ver el último retrato que he encontrado hasta ahora de Gabrielli.

Gabrielli en 1927.

 La última y curiosa referencia sobre Gabrielli la encontramos en “Galería de músicos mexicanos: Sofía Cancino” por Jesús C. Romero en Carnet musical, vol. X, n° 11, noviembre de 1954, en el que se menciona que la ópera de la compositora Sofía Cancino de Cuevas, Promessa d’artista e parola di rè tiene un libreto de nuestro autor.

En el adelanto de diciembre publicado en este mismo blog, ofrecí tres piezas para piano de Gabrielli en formato pdf.

Es increíble el olvido que sobre este autor ha tenido nuestra musicología, ojalá esta pequeña investigación genere algún interés en él y yo por lo pronto seguiré buscando sus cuartetos o su sinfonía, pues por ser formas musicales poco abordadas en nuestro México decimonónico, su hallazgo constituiría un feliz descubrimiento. Toda ayuda será bien recibida.

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5 Respuestas a “Redescubriendo a Eduardo Gabrielli. por Fernando Carrasco V.

  1. Buen día, me pregunto si conocerás algún lugar desde el cual pueda descargar las partituras de las obras de Gabrielli, me interesa especialmente una relativa a la Segunda Reserva del ejército porfiriano, a la que él compuso una marcha.
    ¡Saludos y gracias!

    • Desgraciadamente sólo hay partituras de Gabrielli en la Nacional. y en el Centro de las Artes. Quizá habrá que darse una vuelta al Conservatorio, pero lo dudo, ya que no tuvo buena relación con la institución. Por otra parte estuvo un tiempo en Puebla, quizá por allá se encuentre algo. Seguiremos buscando. Saludos.

  2. Es sorprendente como se puede dejar de lado a gente tan talentosa, me alegra poder conocer sobre el tema, es realmente interesante e impresionante todo lo que se pude conocer sobre alguien de quién no había escuchado nada, realmente me gusto y me hizo preguntarme más sobre este autor. ¡Muchas gracias!

  3. felicidades fernando. escribo un texto sobre ponce y agradezco tu referencia a eduardo gabrielli. ¿podrías por favor indicarme la bibliografía exacta de tu artículo en alguna publicación impresa? gracias anticipadas. julio estrada.

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